Vendemos miel, pero no es lo más valioso que sale de una colmena. Lo más valioso es un servicio invisible que sostiene buena parte de lo que comemos y que no aparece en ninguna factura. Las cifras, cuando se miran de cerca, son incómodas.
Un servicio de cientos de miles de millones
La evaluación global de IPBES sobre polinizadores, polinización y producción de alimentos, elaborada por 77 expertos y apoyada en cerca de 3.000 trabajos científicos, sitúa el valor anual de la producción agrícola que depende directamente de los polinizadores entre 235.000 y 577.000 millones de dólares.1
Ese mismo informe advierte de que más del 40 % de las especies de polinizadores invertebrados (abejas y mariposas, sobre todo) se enfrentan a riesgo de extinción, junto al 16,5 % de los polinizadores vertebrados como murciélagos y aves.2

Qué depende realmente de una abeja
Conviene precisar, porque el dato se exagera con frecuencia. No es cierto que un tercio de los alimentos desaparecería sin polinizadores: los cereales básicos (trigo, arroz, maíz) son anemófilos, se polinizan por viento, y seguirían produciéndose sin cambios.
Lo que se perdería es casi todo lo demás: almendra, manzana, cereza, calabacín, café, cacao, aguacate, muchas oleaginosas. Es decir, la diversidad y la densidad nutricional de la dieta, no su volumen calórico. Las revisiones sobre el valor económico de la polinización cuantifican esa dependencia cultivo por cultivo, con grados muy distintos según la especie.3
El informe de IPBES añade una capa que suele olvidarse: los polinizadores también sostienen cultivos de biocombustibles, fibras como el algodón, plantas medicinales, forraje para ganado y materiales de construcción.1
La abeja de miel no es la protagonista
Un error de foco
Apis mellifera es una especie gestionada: la cuidamos, la alimentamos, la tratamos y la transportamos. No está amenazada del mismo modo que las miles de especies de abejas silvestres, abejorros y dípteros que hacen buena parte del trabajo real, y a menudo con mayor eficacia por flor visitada.
Poner colmenas no «salva a las abejas». En paisajes empobrecidos puede incluso aumentar la competencia por un recurso floral escaso. Lo que ayuda a los polinizadores silvestres es otra cosa: setos, márgenes sin segar, floración escalonada, nidificación disponible y menos presión química. La FAO mantiene material técnico y divulgativo sobre servicios de polinización orientado precisamente a eso.4
Qué significa para un apicultor pequeño
Significa que la decisión más importante del año no es cuánta miel se extrae, sino dónde se colocan las colmenas y cuánto se les deja. Un apiario sobreexplotado produce más kilos un año y colonias débiles al siguiente.
En la práctica, para nosotros se traduce en tres reglas:
- Densidad baja por emplazamiento. Menos colmenas por apiario de lo que la normativa permite.
- Reservas de invierno por encima de lo habitual. Se cosecha menos en otoño para no tener que alimentar en enero.
- Distancia a la agricultura intensiva. Sin cultivos tratados en varios kilómetros a la redonda.

Lo que puede hacer quien no tiene colmenas
Comprar miel local y trazable ayuda, pero bastante menos que estas tres cosas: dejar una parte del jardín sin segar entre abril y septiembre; plantar especies autóctonas con floración escalonada de febrero a octubre; y evitar insecticidas sistémicos durante la floración.
Una colmena vale mucho más que su miel. Nosotros vivimos de la miel, pero conviene decir en voz alta cuál de las dos cosas importa más.
Referencias
- IPBES (2016). The assessment report on pollinators, pollination and food production. Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services, Bonn. https://www.ipbes.net/assessment-reports/pollinators
- IPBES Secretariat (2016). Pollinators vital to our food supply under threat (press release). IPBES, Kuala Lumpur. https://www.ipbes.net/node/11774
- Khalifa, S. A. M., et al. (2021). Overview of bee pollination and its economic value for crop production. Insects, 12(8), 688. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8396518/
- FAO (2018). Global action on pollination services for sustainable agriculture. Food and Agriculture Organization of the United Nations, Roma. https://www.fao.org/pollination/resources/assessment/en
- Consejo de la Unión Europea (2001). Directiva 2001/110/CE del Consejo, de 20 de diciembre de 2001, relativa a la miel. Diario Oficial de las Comunidades Europeas, L 10, 47–52. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX%3A32001L0110
- FAO & OMS (2022). Standard for Honey (CXS 12-1981, rev. 2022). Codex Alimentarius Commission, Roma. https://www.fao.org/fao-who-codexalimentarius/codex-texts/list-standards/en/
- Bogdanov, S., Martin, P. & Lüllmann, C. (International Honey Commission) (2009). Harmonised methods of the International Honey Commission. IHC Platform, Swiss Bee Research Centre. https://www.ihc-platform.net/ihcmethods2009.pdf
